Yo no sé; si el señor Gómez Bolaños sea genial, quizás su trayectoria sea plausible. Pero no creo que sea así de plausible, alguien que ha dado tanta alegría a generaciones con un programa de televisión que apuesta por la bofetada; como gracia. Por el coscorrón; como talento de comicidad. Por las patadas, para la risa de generación en generación ó degeneración. Al final, una suma de violencia superlativa súbitamente orlada con carcajadas grabadas.
Es que cuando se es pequeño el trinquete mediático nos es ajeno. Poco importa en la infancia la maroma de vueltas que significa la distracción en masa de las sociedades obnubiladas frente a la tapadera de pantalla y transistores que Jhon Logie Bair creó para fines nobles; no los de hoy.
Pero ahora, en esta edad del discernimiento, se puede hablar del arma medianera que descerebró a los mexicanos primero y latinos después, el plenipotenciario Grupo Televisa México y su chavo del 8.
Es que antes el mundo estaba poblado por seres humanos. Estos seres humanos reían ante algo humorista y genial, sollozaban cuando la circunstancia era así lágrima y todo, leían en sus ratos libres y hasta pensaban cuando las cosas se ponían difíciles y había que tomar decisiones.
Pero llego Televisa con sus bombas noveleras y destruyo a los humanos y en su lugar quedaron zombis convencidos que los ricos también lloran, que sólo de rodillas se encaja en el sistema, que la patria es la cutra de los pendejos, que sólo durmiendo se hace la historia y sólo viendo por más de 30 años al Chavo del 8 se puede ser feliz.Cuando converso con mi hijo sobre el Chavo del 8; siempre le digo que un día leí, y creo sinceramente; “que el Chavo es un niño idiota y vagamente huérfano que vive en un barril. El barril –añadiría– domicilia en un callejón donde, catalizados por el Chavo, se gritan y pegan, se malquieren y malentienden, un sinvergüenza y su hija cretina y una hipotética viuda y su hijo imbécil; callejón al que, eventualmente, acuden un rentista gordo que también es estúpido y un profesor cursi que es el más tarado del elenco. Como se ve, el chiste consiste en apostar por la memez colectiva en el caso de los adultos y por el abierto cretinismo de los niños, que compiten por el trofeo al daño cerebral más agudo” lo que creo que no es sano.
Aunque debo reconocer, que mi hijo ve cosas mucho más violentas que el chavo. Lo digo porque el siempre me pide ver sus series favoritas juntos, y las vemos completas, él me las comenta con entusiasmo, mientras yo totalmente patidifuso me pregunto donde están esas series que me hacían reír, creer que un robot tenía sentimientos de amistad, pensar que con una capa se hacia el bien, luchar contra el mal disfrazado de hombre araña. Donde quedo eso?A toda esa violencia televisada con “gracia y genialidad”, cargaría el odio que le tuve a Don Ramón cuando patio una caja de cartón que simulaba tener un perrito dentro; y el miedo que me dio la bruja del 71 dentro de su casa, claro yo tenía cinco años.
Mucho después supe en la realidad, del paso por las armas de Angelines Fernández Abad; como buena madrileña vocinglera afín a la Segunda República Española y toda una Tatcher de flamenco; derrotada luego de la Guerra Civil en 1939 huyó de la política a México lindo y allí española actriz la hizo linda con Cantinflas.
En fin, la historia de estos personajes es harto conocida, sus juicios y desavenencias que parecían trasladar de la ficción a la realidad.
Quizás por eso y algunas cosas más, de niño no me gusto el Chavo del 8. Ahora de adulto me parece ver uno que otro capítulo plasmado en la realidad de una sociedad que hace reír, con las mismas estupideces y la misma violencia.
Porque esa serie parece resumir una entelequia remedada de la sociedad en la realidad, es una sinopsis de Latinoamérica. Es una foto postal de la idiosincrasia habla hispana. Es en esencia lo que no deberíamos ser; pero somos. eso, eso, eso…


2 comentarios:
de acuerdo en muchas cosas en otras no tanto, escribes muy bien, tu diccionario es muy amplio eso refleja tu afición a la buena lectura(cualidad ignota para mi hasta hoy)saludos compadre.trucker
te escribo para felicitarte por tu capacidad de redacción y expresión de ideas en palabras, sin embargo, quiero discrepar abiertamente respecto de este artículo, no encuentro motivos fundados para desechar a un personaje tan querido por mi y por el mundo entero (en todos los idiomas y de todas las ideologías). El chavo del ocho, no es únicamente una caricatura de lo peor del mundo de habla hispana, su cultura, sus miedos, sus defectos, etc. (es posible que también haya algo de eso), pero el chavo fue, es y será, una utopía, un modelo sí, un modelo de franqueza, sinceridad, brutal amistad y antes de cualquier cosa, lo que debería ser un niño, la familia, la civilización, en fin, me cuesta creer que las lecciones heredadas por Roberto Gómez Bolaños a través del Chavo del Ocho, no sean sino un puñado de episodios mediocres de televisión que hoy resultarían anacrónicos. No lo acepto. Suerte y saludos fraternales.
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